martes, 11 de noviembre de 2014

Príncipes y Princesas


¡Hola a todos! 

Hoy os voy a hablar de una noticia que viene desde California y que, curiosamente, está relacionada con Disney, ese gigante animado que ha ocupado varias de nuestras entradas anteriores. En ellas, hemos hecho referencia a Disney por todo lo que significa para los que crecimos con sus películas. Aunque se han criticado muchas de sus escenas por su crueldad o tristeza e, incluso, se ha dicho que contienen mensajes subliminales no aptos para niños, todos los que bebimos de sus películas somos partidarios de enseñárselas a nuestros hijos. Por eso, actualmente, además de ser un recuerdo dulce de la infancia, se ha convertido en un referente infantil ineludible. Como tal, debe ayudar a que nuestros pequeños empiecen a familiarizarse con el entorno, comprendan qué comportamientos son buenos y cuáles malos, sean amables, se emocionen... En definitiva, que aprendan a vivir. 

Este debió ser el pensamiento que tenía en mente la madre de Delaney, una niña con Síndrome de Down a la que le encantan las princesas, cuando creo la iniciativa de la que habla El Periódico. En su sección "Internacional", El Periódico ha publicado una noticia que anuncia la iniciativa de esta madre para que Disney incluya personajes con SD en sus películas, a poder ser, una princesa.

"(...) nuestra hija adora las películas animadas. Por eso, cuando la veo fascinada con las princesas Disney, me parte el corazón saber que no encontrará modelos como ella. ¡Los niños con Síndrome de Down también son príncipes y princesas!"

Sinceramente, nos parece una buena iniciativa y no sólo a nosotros, ya que ha conseguido más de 67.000 firmas. Cualquier persona, con o sin discapacidad, se identifica con los personajes de las películas y, de pequeños, aprendemos muchas cosas a través de esa identificación; nos emocionamos, nos enamoramos, aprendemos a respetar a los padres, a creerles, a hacer caso a nuestra conciencia, a intentar no hacer daño a los demás, a compartir, etc. Incluso, entendemos que no todos somos iguales pero que las diferencias pueden salvarse. No somos de la misma raza ni tenemos el mismo color de piel, pero podemos mezclarnos a pesar de lo que la gente opine. No somos del mismo nivel social, pero nos casamos por amor, no por dinero. Tampoco nos desenvolvemos de la misma forma con nuestro entorno pero cada cual aprende a explotar más las habilidades que mejor domina. ¿Por qué no incluir personajes con discapacidad intelectual y representar un nuevo contraste salvable? 

No sólo los niños con SD tendrían más facilidad para identificarse con algunos personajes -o, al menos, para elegir si quieren identificarse con un personaje con discapacidad o no- sino que también, los niños con un desarrollo cognitivo ordinario aprenderían a naturalizar la existencia de diferentes tipos de discapacidad. Así, interactuarían de manera más cuidadosa, con conocimiento de las posibles barreras de cada discapacidad y con respeto.

Muchas películas y series, quizás dirigidas a un público más adulto, incluyen en su reparto personas en silla de ruedas o con distintas discapacidades. ¿Por qué no iba a hacerlo Disney?