lunes, 6 de octubre de 2014

El ocio y sus beneficios


Después del fin de semana lo lógico es preguntar cómo lo habéis pasado, qué actividades habéis hecho y si estáis preparados para la vuelta a la rutina semanal. Mi fin de semana ha incluido una boda en Valencia así que he estado rodeada de amigos con los que recordar buenos momentos y hablar de la vida, he recuperado energías y he vuelto al trabajo con ganas. 

Lo que os cuento puede parecer algo normal pero imaginaros que tenéis algún problema de habla; la simple mala pronunciación de la "RR" múltiple o un "ceceo" que os hace sentir vergüenza cada vez que abrís la boca. Las personas con Síndrome de Down se sienten así en muchas ocasiones debido a dificultades comunicativas como la modulación de la voz o el ritmo de habla. Imaginad entonces cómo pueden sentirse cuando deben asistir a un evento multitudinario, como una boda, un bautizo o una comunión, y encima con gente que todavía no conocen. 

Para que se relajen y se sientan integrados en cualquier ambiente de manera natural, deben trabajar esta vergüenza, que en ocasiones se convierte en bloqueo, y acostumbrarse a enfrentarse a todo tipo de situaciones. Por eso, desde las entidades vinculadas a la discapacidad se intenta potenciar un apoyo extra para que durante el fin de semana los chicos y adultos con síndrome de down aprendan a desarrollar su tiempo libre y sus actividades de ocio fuera de la escuela. Si se acostumbran a interactuar con gente con la que no tratan a menudo, que no ven en clase o con nuevos monitores y educadores, aprenderán a relacionarse sin sentirse diferentes y no se sentirán avergonzados porque no entendemos o escuchamos bien lo que dicen sino que aprenderán a repetirlo con más fuerza o más vocalizado para expresarse mejor. Por tanto, creemos esencial que las actividades extraescolares incluyan una potenciación de sus cualidades comunicativas. Deben aprender a alzar la voz cuando quieren que les escuchen varias personas o a dirigirse directamente al oyente estableciendo contacto visual con él. Si se acostumbran a pasar por estas situaciones podrán perder parte de la vergüenza y aprender a gestionar los bloqueos que sufren cuando algo no les sale bien o no obtienen la respuesta que esperaban. 

¿Cómo podríamos integrar este trabajo en sus actividades de fin de semana? 

Se me ocurren dos ideas que podrían tratar de llevarse a cabo como actividades extraescolares. Por un lado, podríamos animarlos a hablar en voz alta haciendo un recital de frases hechas utilizadas en la vida diaria. Así, además de ayudarles a exponerse ante la gente y a hablar en público, aprenderían fraseología básica de su lengua materna. Otra opción, que quizás es más costosa en cuanto a dedicación, sería proponerles hacer una obra de teatro sencilla. Durante el curso, podrían ensayar los diálogos, de manera que reforzarían su capacidad de memoria, y, antes del verano, hacer una actuación al aire libre con el apoyo de los educadores y monitores que les han estado ayudando. 

¿Qué os parece? ¿Os animarías a organizar algo así? ¿Cuál de las dos opciones os gustaría más? La Fundación Síndrome de Down de Madrid ha realizado actividades de este tipo centrándose en temas como la pronunciación o el oído mediante la canción: El cantajuego

Si queréis saber más sobre Ocio, comunicación y Síndrome de Down podéis ojear estas webs:

- Fundación Iberoamericana Down 21

- Cosquillitas en la panza

- Down Syndrome International

- Actividades de estimulación para niños